Cada retrato es un encuentro con la energía y la verdad de quien tengo frente a mí.
No busco solo una buena imagen, sino capturar su esencia más íntima.
No busco solo una buena imagen, sino capturar su esencia más íntima.
En estas sesiones fototerapéuticas, la fotografía se convierte en espejo. Quien se deja ver, recibe también información profunda sobre sí. Lo que retrato no es solo una apariencia, es una energía que habla.
Mi trabajo es una exploración visual y emocional. A través de mi mirada, revelando lo invisible.